Turismo Deportivo: la nueva joya de la corona

El turismo deportivo se ha consolidado como una de las grandes tendencias de la industria turística actual. Esta fusión entre ocio, viaje y deporte ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un auténtico motor de desarrollo para destinos turísticos, empresas del sector y gobiernos locales. Desde la celebración de grandes eventos internacionales hasta la organización de pequeñas competiciones locales, el deporte es hoy más que nunca una excusa poderosa para hacer las maletas.

En este post, vamos a intentara acercaros a esta interesante tipología turística, ofreciéndoos algunas de las claves que hemos ido aprendiendo a lo largo de estos años con diferentes proyectos. ¡Empezamos!

Primero, un poquito de historia…..

El deporte ha acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales. Su formalización como actividad organizada se remonta a la Antigua Grecia, donde en el año 776 a.C. se celebraron los primeros Juegos Olímpicos conocidos. Su propósito era más profundo que el mero entretenimiento: buscaban pacificar un contexto político y económico convulso.

Durante más de mil años, los Juegos se convirtieron en un símbolo de unidad y excelencia, hasta que fueron prohibidos por Teodosio I. No fue hasta 1896 cuando resurgieron, esta vez en Atenas, con 241 atletas masculinos compitiendo en diez disciplinas. Desde entonces, el deporte ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno global impulsado por los medios de comunicación, la profesionalización de los atletas y la creación de un imaginario colectivo que asocia el deporte con valores como la superación, la salud, la estética o la aventura.

Turismo y deporte: una alianza estratégica

Un hito importante para el deporte y el turismo se producto en el año 1999, cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) firmaron un acuerdo histórico que reconocía la estrecha relación entre turismo y deporte. Desde entonces, numerosos destinos han apostado por esta sinergia para posicionarse en el mapa global.

Un evento deportivo, además de atraer turistas, sirve como escaparate de la ciudad: proyecta su imagen, estimula su economía y deja huella en la memoria de quienes lo viven. El ejemplo más paradigmático en España fue el caso de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. No solo transformaron la infraestructura urbana, sino que marcaron el inicio de una nueva identidad para la ciudad, abierta al mar, vibrante, moderna.

Deporte, estilo de vida y turismo.

En el siglo XXI, el deporte no solo se practica, también se consume, se sigue y, sobre todo, se vive. Es parte del estilo de vida moderno. En una sociedad cada vez más sedentaria, el deporte se reivindica como un pilar esencial para la salud física y mental. Pero hay algo más: el deporte ha entrado en nuestras vacaciones. Ya no viajamos solo para descansar o conocer nuevos lugares; también lo hacemos para correr una maratón, asistir a un partido, participar en un torneo o incluso vivir una experiencia inmersiva en la naturaleza.

Así, llega a nuestras vidas el turismo deportivo. Pero, ¿de qué estamos hablando?. La definición más aceptada, según Standeven y De Knop (1999), abarca todas las formas activas o pasivas de actividad deportiva que impliquen un viaje fuera del lugar habitual de residencia o trabajo. Esto incluye tanto a los participantes en eventos como a los espectadores. Y lo mejor: puede ser practicado de forma profesional, amateur o recreativa.

Según el papel que juegue el deporte en el viaje podemos distinguir dos manifestaciones: las vacaciones deportivas y el deporte en vacaciones. Dentro de las vacaciones deportivas, podemos encontrar las activas, en donde el turista actúa como un practicante del deporte (profesional, amateur, entrenamiento, competición, etc…) o pasivas, actuando como un espectador de un evento deportivo. El deporte en vacaciones es aquel viaje en el que el deporte no es el principal motivo de viajes, sino que actúa como un complemento o una actividad más dentro del viaje.

Esta segmentación y conocimiento es importante, ya que permite a destinos y empresas diseñar estrategias, productos y servicios de forma más acertada para los diferentes perfiles de demanda.

¿Por qué apostar por el turismo deportivo?

Desde hace unas décadas, son diversos los destinos que han comenzado a apostar por el desarrollo de este nuevo producto, adaptando o ampliando sus instalaciones públicas, especializando a sus empresas y elaborando estrategias de promoción dirigidas a los diferentes targets que existen: profesionales, amateurs y aficionados generales.  

Este gran esfuerzo presupuestario y de dedicación está motivado por el gran impacto positivo que tiene este tipo de turismo, como puede ser la desestacionalización de la demanda, la rentabilización de las infraestructuras municipales, el incremento del gasto público, la generación de empleo y emprendimiento o la mejora del posicionamiento y percepción de marca de un destino.

Por otra parte, para las empresas es igualmente rentable, ya que la decisión de apostar por este tipo de turismo les permite ampliar clientela, generar ingresos complementarios, especializarse y diferenciarse de la competencia o mantener abierto en negocio durante más tiempo.

Casos de éxito: Lloret de Mar, Comunitat Valenciana o Castellón Cycling.

Como comentábamos con anterioridad, existen municipios que llevan un tiempo apostando por este tipo de turismo con un gran éxito.

En el caso de Lloret de Mar, nos encontramos con un destino maduro que tradicionalmente ha estado especializado en el sol y playa familiar, pero también ha sido conocido por el ocio nocturno. Con más de 120 hoteles y 29.000 plazas, este destino costero ha incorporado el turismo deportivo a su modelo turístico, lo que les ha permitido prologar la temporada, diversificar su clientela y mejorar su imagen.

Otro caso de éxito lo podemos encontrar en la Comunitat Valenciana. El estupendo clima, la gran oferta hotelera y la belleza de su territorio ha permitido a municipios como Valencia, Calpe, Benidorm o Castellón, especializarse en deportes como el running, el cicloturismo o el triatlón. La Generalitat Valenciana, está impulsando este tipo de turismo por medio del programa Creaturisme, por medio del cual pretende promocionar la Comunitat como destino deportivo y ayudar a las empresas que deseen apostar por este producto.

Castellón Cycling es otro de los ejemplos de desarrollo del turismo deportivo desde lo público. Mediante el Club de Producto de Cicloturismo de la Provincia de Castellón, se ha conseguido que más de 10 municipios y más de 50 empresas se especialicen en el cicloturismo en todas sus modalidades.

¿Y ahora qué?

Como podéis ver, el turismo deportivo no es una moda, sino que es una realidad en expansión que requiere planificación, visión a largo plazo, inversión en conocimiento y, sobre todo, una apuesta decidida por la cooperación entre lo público y lo privado. Representa una excelente oportunidad para que destinos de todos los tamaños diversifiquen su oferta, se posicionen con fuerza y generen valor económico, social y ambiental.

Así que, si formas parte del sector turístico, ya sea desde un ayuntamiento, una empresa o una organización deportiva, no lo dudes: el deporte puede ser tu mejor aliado para atraer, fidelizar y transformar.

 

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